El Castillo de Manzanares el Real está listo para abrir.
Las obras están en marcha, la documentación está presentada y el proyecto está definido.
Sin embargo, sigue cerrado.
Hoy, la reapertura no depende ya de la propiedad, sino exclusivamente de los tiempos administrativos.
Al frente de este proceso se encuentra Iván de Arteaga, Marqués de Ariza, quien ha asumido directamente la gestión para devolver el castillo al público tras décadas de explotación pública.
Un modelo singular: sin renta, a cambio de restauración
En 1965, la propiedad del castillo —la Casa Ducal del Infantado— suscribió un contrato de arrendamiento con la Diputación de Madrid, posteriormente asumido por la Comunidad de Madrid.
No era un alquiler convencional. La propiedad no percibía renta económica: la única contraprestación era que la administración invirtiera en la conservación y restauración del castillo.
Durante más de medio siglo, el castillo permaneció abierto al público bajo este modelo.
El punto de inflexión: enero de 2025
El contrato finalizó el 5 de enero de 2025 y el castillo volvió a la familia.
Desde ese momento, Iván de Arteaga asumió el reto de continuar con la actividad y garantizar su viabilidad futura, impulsando tanto la adaptación técnica del edificio como toda la tramitación administrativa necesaria para su reapertura.
Lo que parecía una transición natural se encontró, sin embargo, con un obstáculo inesperado.
El problema que nadie vio venir
Al iniciar el proceso, se detectó una situación clave: no existía licencia de actividad.
Durante años, la administración había operado el castillo bajo un régimen propio que no exigía una licencia en los términos aplicables a un operador privado. Sin embargo, este régimen no es trasladable.
Esto abre además una cuestión difícil de ignorar: si bien una administración puede desarrollar determinadas actividades sin licencia, cabe preguntarse hasta qué punto ese mismo marco permite la explotación económica directa mediante el cobro de entradas.
En cualquier caso, la consecuencia es clara: para reabrir, había que empezar desde cero.
Un problema mayor: la clasificación del suelo
A esta situación se suma la clasificación urbanística del entorno como suelo rústico, lo que dificulta autorizar actividades abiertas al público.
Pero el problema no es solo técnico. Un error o una inadecuada calificación urbanística en un enclave como el castillo no afecta únicamente a un inmueble: impacta directamente en la vida cultural, turística y económica del municipio.
Resulta difícil de encajar que un bien histórico consolidado, anterior a cualquier normativa urbanística y situado en el corazón del pueblo, quede limitado por una calificación que no responde ni a su realidad ni a su uso histórico.
Y, sin embargo, corregir esa situación no es inmediato. La rectificación del planeamiento puede prolongarse durante años.
La paradoja es evidente: adaptar la normativa a la realidad puede llevar años, mientras que mantener cerrado un bien histórico es inmediato.
La solución: una licencia provisional
Ante este escenario, Iván de Arteaga optó por una vía pragmática: desbloquear la reapertura mediante una licencia provisional de actividad acordada con el Ayuntamiento.
Esta vía permite abrir en el corto plazo, siempre que el castillo cumpla con las exigencias actuales.
Adaptarse a exigencias que antes no existían
El proceso ha implicado —y sigue implicando— actuaciones relevantes:
- Sistemas de protección contra incendios
- Adecuación de recorridos de evacuación
- Mejora de instalaciones (agua, ventilación, seguridad)
- Cumplimiento de estándares técnicos actuales
Todas estas actuaciones se están ejecutando en paralelo a la tramitación administrativa, con un objetivo claro: que, en el momento en que se conceda la licencia, la apertura no se retrase ni un solo día.
Todos los deberes hechos
A día de hoy, el expediente está completo.
Iván de Arteaga ha presentado ya toda la documentación requerida para la concesión de la licencia provisional de actividad. No queda ningún trámite pendiente por parte de la propiedad.
El proceso se encuentra ahora en manos de los organismos competentes —Ayuntamiento, Patrimonio, Medio Ambiente y otros— que deben emitir sus informes y autorizaciones.
Solo falta la firma
La situación es clara: el castillo está preparado para abrir.
No está cerrado por falta de trabajo, ni de inversión, ni de planificación.
Está cerrado a la espera de las autorizaciones finales.
El castillo ya está listo.
Solo falta que le permitan abrir.
Que den el permiso ya por favor, un monumento tan majestuoso no puede estar cerrado al publico y lo digo yo que soy catalán, para que luego se diga, os imagináis que no dejarán visitar la Sagrada Familia de Gaudí en Barcelona?, Apertura ya por favor